El mundo genera hoy 2.560 millones de toneladas de residuos sólidos municipales al año. En 2050, esa cifra podría alcanzar los 3.860 millones, lo que representa un aumento del 50 %. Así lo advierte el informe What a Waste 3.0, publicado por el Banco Mundial.
El documento, presentado en 2026, actualiza las proyecciones anteriores. En 2018 se estimaba que para 2030 se llegarían a 2.590 millones de toneladas. Sin embargo, esa meta ya se alcanzó en 2022.
Las regiones con mayor crecimiento
África subsahariana y Asia meridional encabezarán el aumento. La primera crecerá un 124 % en generación de desechos, mientras que la segunda lo hará en un 99 %. En contraste, América del Norte mantendrá tasas más estables.
Los países de ingreso bajo serán los más afectados. Aunque solo producen el 4 % de los residuos mundiales, su volumen se duplicará hacia 2050.
Recolección y tratamiento: una brecha profunda
En la gestión de residuos sólidos, las diferencias entre regiones son abismales. Mientras que América del Norte recolecta casi el 100 % de sus desechos, África subsahariana solo alcanza el 31 %.
Los países de ingreso bajo gestionan adecuadamente solo el 3 % de sus residuos. El resto termina en basurales a cielo abierto o no se recolecta.
A nivel mundial, el 30 % de los residuos generados no recibe ningún tratamiento controlado. Esta cifra representa un desafío urgente para la salud pública y el medio ambiente.
El impacto climático de los desechos
El sector de los residuos es la tercera fuente de emisiones de metano a nivel global. En 2022, generó 1.280 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Si no se toman medidas, esa cifra aumentará un 43 % hacia 2050.
El Banco Mundial destaca que 156 países ya incluyen acciones sobre residuos en sus contribuciones climáticas nacionales. Sin embargo, la falta de financiamiento limita su implementación.
Escenarios para el futuro
El informe plantea tres escenarios. En el más ambicioso, la generación de residuos se estabilizaría en los niveles actuales. Para lograrlo, se necesitaría una combinación de reducción en origen, reciclaje y compostaje.
En los países de ingreso bajo y mediano bajo, se requerirían inversiones por 556.000 millones de dólares entre 2022 y 2050. Eso equivale a destinar hasta el 0,8 % del PIB nacional.
En ese sentido, el costo de la inacción es mayor. La contaminación, las inundaciones por desagües obstruidos y la pérdida de materiales reciclables generan pérdidas económicas superiores a la inversión necesaria.
Oportunidades y empleo
A pesar del panorama, la gestión de residuos sólidos también ofrece oportunidades. Actualmente, genera 18 millones de empleos urbanos en todo el mundo. La mayoría se concentra en la recolección y el reciclaje informal.
El informe subraya que integrar a estos trabajadores y avanzar hacia una economía circular puede reducir costos, crear empleos de calidad y mitigar el cambio climático.
Finalmente, el Banco Mundial insta a los gobiernos a actuar sin demora. “Convertir la crisis de residuos en una oportunidad requiere decisión, datos y financiamiento”, concluye el documento.




