sábado, mayo 8, 2021
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Los aspectos de la Economía Mundial en pos-pandemia  / Por Dr. Amín Cruz 

“En 2021, ni remotamente vamos a recuperar el nivel de la economía anterior a la pandemia. Para llegar a ese nivel, es probable que haya que esperar todo 2021, todo 2022 y, si nos va bien, para 2023 estaremos alcanzando apenas el nivel de 2019.” Enrique Quintana 

Transcurrido un año de la pandemia de COVID-19, la comunidad mundial aún se enfrenta a tensiones socioeconómicas extremas mientras crecen las pérdidas humanas y millones siguen desempleado, la salida de esta crisis sanitaria y económica se ve cada vez más cerca, se ha logrado que se estén administrando vacunas a millones de personas en el mundo.

La recuperación deberá ser sólida y duradera con las medidas firmes para controlar el virus, junto con un estímulo monetario y fiscal equilibrado y políticas que apoyen la demanda y al mismo tiempo mejoren la productividad. En las economías que se están recuperando de manera robusta, sería prematuro relajarse en cualquiera de las dos dimensiones; en otras partes, los responsables de las políticas tendrán que redoblar sus esfuerzos en ambas.

Las economías también siguen adaptándose a nuevas modalidades de trabajo a pesar de la movilidad restringida, y ello ha permitido en todas las regiones una reactivación más vigorosa de lo previsto, el respaldo fiscal adicional proporcionado en las grandes economías, en especial Estados Unidos, contribuyó a mejorar aún más las perspectivas.

Por lo que uno de los grandes problemas la recuperación será desigual y requerirá esfuerzos multilaterales para salvaguardar los avances logrados antes de la pandemia en la reducción de la desigualdad y el alivio de la pobreza.

Después de una fuerte caída en 2020, solo se espera una recuperación leve y de varias velocidades en América Latina y el Caribe en 2021, después de que en 2020 la economía regional se hundiera un 7%, las tres grandes economías de Latinoamérica, Brasil, México y Argentina crecerán este año el 3,7 %, el 5 %, y el 5,8 %, respectivamente. Colombia, por su parte, subirá un 5,1%; Chile, un 6,2%; y Perú un 8,5%. Por el contrario, Venezuela sufrirá una contracción económica del 10 %, de acuerdo a datos del Fondo Monetario Internacional.

Las perspectivas a largo plazo siguen dependiendo de la trayectoria de la pandemia, con algunas excepciones, por ejemplo, Chile, Costa Rica o México, la mayoría de los países no han obtenido suficientes vacunas para cubrir a su población.

El futuro plantea enormes desafíos, por lo que a pandemia aún no ha sido derrotada y los casos de infección se están acelerando en muchos países. y dentro de cada país, dado que la situación es menos favorable en las economías donde la distribución de las vacunas es más lenta, el respaldo de política económica es más limitado y la dependencia del turismo es mayor.

La recuperación es dispar dentro de cada país, ya que los trabajadores jóvenes y los menos calificados siguen viéndose mucho más afectados. Como la crisis ha acelerado las fuerzas transformadoras de la digitalización y la automatización, muchos de los empleos perdidos tienen pocas probabilidades de reaparecer; eso exigirá una reasignación de los trabajadores entre sectores, lo cual a menudo castiga con dureza los ingresos.

Las recuperaciones a distintas velocidades podrían plantear riesgos financieros si las tasas de interés siguen subiendo en Estados Unidos de formas imprevistas, lo cual podría provocar una corrección desordenada de los activos sobrevalorados, un abrupto endurecimiento de las condiciones financieras y un deterioro de las perspectivas de recuperación, especialmente para algunas economías de mercados emergentes y en desarrollo muy apalancadas, será necesario un enfoque adaptado a cada situación, con políticas bien calibradas en función de la etapa de la pandemia, el vigor de la recuperación económica y las características estructurales de cada país.

Las autoridades de política económica tendrán que seguir proporcionando respaldo a las economías y al mismo tiempo hacer frente a un margen de maniobra más limitado y niveles de deuda más altos que antes de la pandemia

Se debe estar dispuesto en salir de la crisis sanitaria priorizando el gasto en atención de la salud: vacunaciones, tratamiento e infraestructura sanitaria, la política fiscal debe estar correctamente focalizada para respaldar a las empresas y los hogares afectados.

La política monetaria debe seguir apoyando un crecimiento más rápido (mientras la inflación esté contenida), gestionando al mismo tiempo los riesgos para la estabilidad financiera de manera proactiva utilizando medidas macroprudenciales.

Superada la crisis sanitaria, las políticas podrán centrarse más en construir economías resilientes, inclusivas y más verdes, tanto para afianzar la recuperación como para incrementar el producto potencial.

Como prioridades se deberían realizar inversiones en infraestructura verde para contribuir a mitigar el cambio climático y en infraestructura digital para estimular la capacidad productiva, y reforzar la asistencia social para evitar que siga aumentando la desigualdad.

Será esencial mejorar la capacidad tributaria, aumentar la progresividad de los impuestos sobre la renta, los bienes inmuebles y las herencias, establecer un sistema de tarificación del carbono y eliminar los gastos innecesarios.

Primordialmente los países tienen que colaborar para lograr la vacunación universal, mientras que en algunos países se logrará una vacunación generalizada para el tercer trimestre de este año, la mayoría, y especialmente los países de bajo ingreso, deberán esperar hasta finales de 2022 para lograrlo.

Para acelerar las vacunaciones se requiere aumentar la producción y distribución de vacunas, evitar los controles a las exportaciones, financiar plenamente la iniciativa COVAX, de la que dependen muchos países de bajo ingreso para obtener dosis, y asegurar transferencias mundiales equitativas del excedente de dosis.

Las autoridades también deberían continuar garantizando un acceso adecuado a la liquidez internacional.

Las miradas están centradas en la pandemia, es esencial avanzar en la resolución de las tensiones comerciales y tecnológicas, los países también deberían cooperar en la mitigación del cambio climático, la modernización de la tributación internacional de las sociedades, y las medidas para limitar el traslado transfronterizo de utilidades y la elusión y evasión de impuestos.

Por lo que se necesita un esfuerzo igualmente ambicioso a nivel multilateral para dejar asegurada la recuperación y construir bases más sólidas para el futuro, con el objetivo de aprovechar al máximo ese impulso, y no dejar pasar la oportunidad que nos brindan las tecnologías verdes.

“Ahora tenemos la tecnología para destruir el planeta en el que vivimos, pero no hemos desarrollado la capacidad de escapar de él. Quizás dentro de unos cientos de años, hayamos establecido colonias humanas en las estrellas, pero por ahora solo tenemos un planeta, y tenemos que trabajar en conjunto para protegerlo. Si queremos lograrlo, los líderes mundiales tienen que reconocer que han fracasado y que están fallándole a la mayoría. Con unos recursos cada vez más concentrados en las manos de unos pocos, vamos a tener que aprender a compartir mucho más de lo que lo hacemos en la actualidad.” Stephen Hawking 

 Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador, periodista, escritor, presidente del Congreso Mundial de Prensa y presidente del Congreso Mundial de Universidades, residente en New York.

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