Los deportados y la disrupción mediática de hegemonía /Por: Cándido Mercedes

Me gustan los amigos que tienen pensamientos independientes, porque suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos”. (Nelson Mandela).

Si hay algo que hoy es un axioma imperturbable, es la crisis de confianza y la degradación de las instituciones, recogidos en todos los estudios que diagnostican a la sociedad dominicana. En el 2010, Jacques Attali, en una investigación solicitada por el Presidente de ese momento, Leonel Fernández, llegaría a recomendar como primer punto: Devolver la confianza a las instituciones. Ese Estudio era la antesala de lo que sería la Estrategia Nacional de Desarrollo. Ocho años después, el ritmo negativo de las instituciones acusa un deterioro significativo.

Manuel Castells en su libro Redes de Indignación y Esperanza nos dice “… Y la confianza es lo que cohesiona a una sociedad, al mercado y a las instituciones. Sin confianza, nada funciona. Sin confianza, el contrato social se disuelve y la sociedad desaparece, transformándose en individuos a la defensiva que luchan por sobrevivir.” Parafraseando a Francis Fukuyama en su libro Confianza, éste nos dice que “la confianza, es el mayor y mejor capital social en una sociedad”.

La confianza es el ligamento, el cemento, el nudo de la subjetividad que propicia el ambiente de la cooperación, de la solidaridad, de la reciprocidad para que los distintos actores de un grupo social determinado, de una sociedad, puedan apalancarse y construir sinergia a través de las relaciones sociales, de la magia de las distintas interactuaciones sociales que coadyuvan a disminuir los conflictos sociales y a realizar acuerdos ciertos.

No hay nada tan peligroso como la desinformación y la manipulación, el diseño de una mera parte de un fenómeno social complejo. En el mundo de las redes, las fake news tienen una dimensión instrumental instantánea y quedan rupturadas con el tiempo. Cuando las fake news se utilizan de manera permanente y sistemática como hacen los actores políticos en el poder, estas quedan desfiguradas, desdibujadas y desveladas por completo. Hoy la media verdad se derrumba con la misma velocidad con que emergió.

El Presidente de la Republica parecía atribulado, tomó el peor momento, en el Palacio recibiendo las Cartas credenciales de 6 Embajadores, para decir que la causa de la violencia y la criminalidad era por los DEPORTADOS. No hay evidencias empíricas para establecer esa premisa. Lo segundo es que no todos los deportados están ligados al narcotráfico. Los hay porque se fueron en un semáforo en rojo, por violencia doméstica, por abuso sexual, porque se casaron por negocio para poder conseguir más rápido la ciudadanía. Por otro lado, sabemos que un componente de los deportados se regresa a los Estados Unidos por diferentes vías y canales, sobre todo, los ligados a las drogas.

El peso de la delincuencia, de la violencia, que es un fenómeno social complejo con perspectivas y dimensiones multifactorial, con explicaciones de múltiples concausas, alrededor de un 50% están vinculados al narcotráfico y al microtráfico. Hasta los años 90 las drogas llegaban y como tal se iban. Éramos solamente puente. A partir de los 95 del siglo pasado, la droga llega y una parte se queda aquí como pago en especie. Recientemente se señaló que el 10% de las drogas que llegan a los Estados Unidos proviene de Republica Dominicana.

Los receptores de las drogas buscan mercados en la sociedad y construyen, entonces, mecanismos para sus ofertas. ¿Pero quiénes venden más allá de que haya personas de cuello blanco involucrados en este pérfido negocio? La mayoría son jóvenes que ni siquiera pertenecen a los cuellos azules porque no trabajan. El desempleo en los jóvenes duplica el desempleo promedio de nuestra sociedad. Los Ni Ni o Sin Sin son un 22% de los jóvenes que ni estudian ni trabajan; esto, desafiliado institucionalmente. Seres humanos sin una conexión social en los cuatro roles nodales de una persona.

La pobreza multidimensional medida por: la Educación, la Salud, y la Esperanza de vida al nacer, es al decir de una imagen: Una novela feroz. El promedio real de escolaridad es de un 6to. grado. El Banco Mundial nos colocó en el ranking 101/151 países. De 11 años de estudios valorados por la competencia, llegamos al grado referido más arriba. La esperanza de vida al nacer es 75 de promedio de la Región y aquí es de 74. La inversión en salud es de 2% del PIB y en cambio el promedio en la región es de 4.5%.

De cada 100 mujeres embarazadas, 23 son niñas y adolescentes, el 98% están en la pirámide social de los estratos más pobres. El 92% no terminaron el 8vo. grado. Un cuadro dantesco, niños teniendo niñas y niños escenificando socialmente la pobreza estructural y más triste: la pobreza intergeneracional. El 50% de los adolescentes y jóvenes que deberían estar haciendo el bachillerato están fuera del sistema formal de escolaridad. ¿Dónde propiciamos valores, convicciones, esperanza, fe de un porvenir más creíble para ellos? Para ellos no existe el aparato escolar que es uno de los instrumentos más válidos de los aparatos ideológicos del Estado. No existe ya cuasi la familia nuclear. El 40% de la familia es monoparental, dirigido mayoritariamente por las mujeres; vale decir, tenemos niñas, adolescentes y jóvenes con padres ausentes. Las dos instituciones básicas para la socialización no encuentran eco en ellos.

Los DEPORTADOS, no, aunque en el conjunto de factores puedan entrar como indicador, empero, de manera aislada. Nos preguntamos: ¿José David Figueroa Agosto era deportado? ¿Arturo del Tiempo era deportado? ¿Toño Leña era deportado? ¿Feliz era deportado? ¿Rizik era deportado? Pero, aun, más importante, existe lo que se llama liderazgo referencial: la gente imita, reproduce, en su nivel, en su micromundo social, la conducta de los de arriba. Ellos miran para arriba y lo que observan es una dirigencia política donde negocios y política es la misma…. Donde no les pasa nada a quienes recibieron sobornos de Embraer, CORDE, CEA, OMSA, OISOE, INAPA, ODEBRECHT. La impunidad fragua y potencializa el comportamiento desviado en toda su forma y dimensión.

Desde el 1993, fecha en que los Yanquis comenzaron a repatriar no importando el tipo de delito ni el nacimiento en su territorio, han llegado cerca de 66,123 deportados de los cuales el 51% están relacionados a las drogas, según datos de la Embajada Americana. El cinismo político, la manipulación y desinformación como eje hegemónico cultural no puede sostenerse todo el tiempo. En su libro Comunicación y Poder, Manuel Castells nos dice “Las relaciones de poder se basan en gran medida en la capacidad para modelar las mentes construyendo significados a través de la creación de imágenes”.

¡La política mediática del gobierno comienza una disrupción mediática y con ello una pérdida de la hegemonía ideológica. Se diluye la naturaleza mediática de dominación en el que la realidad era subordinada a la representación del poder!

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