Aquí entre nos… ¡Bien por la OEA! ¡Bien por RD!

Por Alexis Almonte

Concomitantemente con la bochornosa ceremonia de investidura de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial de seis años, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobaba este jueves una resolución de condena a la situación venezolana y desconocimiento por ilegítimo del nuevo mandato.

Era lo menos que podía esperarse de tan execrable espectáculo, burla sin parangón para la democracia continental y vil afrenta a las vicisitudes y penurias de un pueblo visiblemente cansado de una administración ineficaz y corrupta como la entronizada en ese sufrido país.

Para mantener contra viento y marea su gobierno a toda luces impopular y odiado en todos los contornos, Maduro y sus adláteres se valieron de las triquiñuela más vulgares, desvergonzadas e infames: desconocieron un Congreso opositor mayoritariamente electo en unos comicios que pusieron al desnudo el rechazo de los venezolanos a un régimen marcado por la bancarrota moral.

Los congresistas emanados del voto popular y mayoritario nunca fueron respetados, sus prerrogativas constitucionales fueron mutiladas de golpe y porrazo por el desgobierno dictatorial que ha llevado a la ruina a la que fuera una de las economías más sólidas de América.

La riqueza del petróleo se ha evaporado en Venezuela, el bienestar y la bonanza de antaño se ha convertido en sal y agua y hoy tenemos la mitad de la población dando penas y tratando de sobrevivir de país en país.

¿Qué razones podían tener para favorecer la continuidad del régimen incapaz y opresor? Ninguna; pero para seguir Maduro procedió a los mecanismos más obscenos y groseros: inventó una Asamblea Constituyente que liquidó definitivamente lo poco que quedaba de democracia.

Con un Tribunal Electoral de militantes incondicionales se hizo el traje a la medida para seguir cabalgando a la fuerza sobre el escuálido lomo del país al que ha llevado a la ruina y el desastre.

Por fortuna, ha habido una reacción vigorosa de la comunidad internacional, a la que se ha sumado la República Dominicana, dejando atrás una conducta pusilánime y cuestionable de connivencia y paño tibio respecto al régimen opresor de Venezuela.

Tan positiva e importante ha sido el cambio de actitud de la República Dominicana y otros países que coqueteaban con la dictadura como la firme resolución de la OEA, porque sus iniciativas deben ser un punto de apoyo esencial para el aislamiento y fin de tan infame desgobierno.

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