Aquí entre nos… Desconsiderada, soez, ridícula e indecente Por Alexis Almonte


alexis.almonte@gmail.com

Estas palabras les quedan pequeñas a la inconducta desaforada de la claque ultranacionalista y xenófoba que saboteó la recientemente en la Biblioteca Nacional lo que se proyectaba como un interesante debate: el Panel “Raíces y causas de la Migración en la República Dominicana”.

Sobre ese amigo decente y educado que es Menoscal Reynoso, presidente del País Dominicano Temático, organizador del evento, llovían todo tipo de denuestos, insultos e improperios cuando pronunciaba las palabras introductorias.

Los abucheos e imprecaciones también impactaron contra los panelistas Jorge Baca Vaugham, jefe de la Misión de las Naciones Unidas para las Migraciones; la directora ejecutiva del Instituto Nacional de Migraciones, Florinda Rojas, y el sociólogo Wilfredo Lozano.

Al ex embajador haitiano Edwin Paraison tuvo que marcharse, porque querían freirlo en alquitrán, llegando la insolencia al extremo de que el propio licenciado Pelegrín Castillo, el otro panelista, tuvo que afrontó severamente, con todo y su coincidencia ideológica con los atacantes.

El comportamiento agresivo de la claque provocó, reitero, el retiro de tres de los panelistas y de Paraison y concluida la intervención del único interventor, el licenciado Castillo, terminaron retirándose para completar el boicot, cuando el daño ya estaba hecho.

Mi esposa Siddy Roque, que llegó a encontrarme en el caldeado escenario, me dijo que le extraño la presencia a la entrada de la Biblioteca Nacional de un grupo expectante de policías, lo que para mí indica que el desorden no fue espontáneo sino algo cuidadosamente planificado y conocido de antemano por las autoridades.

Aunque me pidió que nos fuéramos, por la anarquía y el tenso ambiente reinante, le dije que por solidaridad con Menoscal y porque abandonar el escenario sería contribuir con el despropósito de los turberos fascistas, debíamos quedarnos. Y nos quedamos.

Como para que constara su pensamiento extremistas y xenófobo la turbamulta no cesaba de vociferar a viva voz «Viva Trump».

Concluyo felicitando a mi amigo Menoscal, pues el aparente fracaso de su panel no lo fue tal. Lo que se puso de manifiesto con crudeza fue, en esencia, la sinrazón y la verdadera catadura de la ideología autoritaria de estos grupos que temen como el Diablo a la cruz al derecho a la disensión y al debate franco y abierto de las ideas.

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