¿Qué hacer ante el caos fronterizo? / Por Alexis Almonte

Si bien se pone al desnudo de tiempo en tiempo con situaciones como la denunciada recientemente por el doctor Pedro Ureña, el desorden y desastre en la frontera con Haití no es nada nuevo.

Pocas voces pueden ser tan calificadas para exponer la situación con el dramatismo del senador de Elías Piña, Adriano Sánchez Roa, al exponer la forma en que turbas y pandillas de haitianos imponen su control y campean por su fuero en la parte dominicana.

Tan grave es el problema que la Embajada de Estados Unidos ha advertido a sus nacionales sobre los riesgos y peligros de transitar por la Carretera Internacional y otros lugares fronterizos.

“Tierra de nadie”, titula el editorial de uno de nuestros diarios y el planteamiento es terrible: diversos puntos del trayecto fronterizo son controlados por elementos violentos que  imponen a la fuerza sus propios designios.

Tan terrible es el caótico panorama en nuestra línea fronteriza, como la indiferencia de las autoridades y las clases políticas ante el problema.

Pasando revista a las posiciones de aspirantes presidenciales ante el caos de la frontera, puede notarse la ausencia de planteamientos alternativos serios para afrontar la situación y ponerle “cascabel al gato”.

Por lo visto, solo el doctor Francisco Domínguez Brito viene exponiendo, de manera categórica y recurrente, su postura ante el problema y los paliativos o soluciones que aplicaría desde la primera magistratura.

Desde cuando no se hablaba con propiedad del problema, quizá porque no había ocurrido, o no se sabía, de incidentes de la gravedad del reciente rapto del doctor Ureña, el precandidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana venía planteando interesantes posturas al respecto.

Puso el dedo en la llaga al advertir en septiembre pasado, en el programa “Verdades al aire”, que conduce Adolfo Salomón por CDN, sobre la avalancha de indocumentados provenientes del vecino país, al amparo de las irregularidades que envuelven el asunto del visado, que a través de los años ha sido un negocio para engrosar los bolsillos de los cónsules dominicanos en la frontera.

Exponía entre sus planes gubernamentales eliminar tres de los cinco consulados dominicanos, buenos para nada o, al menos, para conseguir  pingüe ventajas con el otorgamiento gracioso de 130 mil visas al año, sin el menor condicionamiento.

Decía que peor aún es la emigración ilegal, sin ningún documento, prohijada  por la corrupción de las autoridades llamadas a defender y proteger el fuero de la patria. Por eso sugiere un cuerpo militar especializado, profesional, eficiente y honesto que sirva de colador para que solo pase para este lado una emigración legal y de calidad. No indiscriminada, como suele ocurrir.

Cónsono con su preocupación y coherente con el planteamiento de alternativas, Domínguez Brito reiteraba el pasado día 7, como invitado del periódico Acento al programa Acento en TV, la urgente necesidad, o más bien obligación,  de buscar salidas tangibles a la crisis migratoria.

Fue categórico al afirmar que “la culpa de la migración de haitianos hacia República Dominicana no es de Haití, sino de nosotros, por la corrupción en la frontera”.

Siempre preocupado por lo que sería una prioridad en la agenda su eventual administración, el precandidato peledeista también afrontaba recientemente el panorama dominico-haitiano respecto al ambiente y los recursos naturales.

Se refería al desmonte sostenido y la dramática situación generada por la depredación irresponsable e inconsciente en la parte Oeste de la isla que compartimos con Haití y sus posibles efectos sobre este lado.

Sugería Domínguez Brito buscar soluciones bilaterales como prevención ante el desmonte en este lado y mejorar las perspectiva del vecino país, partiendo de que la sequía agravaría indefectiblemente la inmigración masiva hacia esta parte.

Creo que procede debatir como prioridad en los planes y proyectos de los que aspiran al poder y, por qué no, las autoridades presentes debatir los planteamientos e inquietudes del doctor Francisco Domínguez Brito sobre la cuestión fronteriza.

Sugiero que los demás aspirantes al poder de todos los partidos enfoquen el problema con alternativas innovadoras, inteligentes, que coadyuven la solución del problema.

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