Segunda vuelta en Brasil, entre derecha y la izquierda

El candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro se impuso en las elecciones presidenciales de Brasil, desarrolladas este domingo y en las que estaban llamados a votar más de 147 millones de brasileños. Según cifras del Tribunal Superior Electoral (TSE), al 97% de mesas escrutadas, el exmilitar obtuvo el 46,37% de los votos válidos.

En segundo lugar, con el 28,81%, se ubicó el izquierdista Fernando Haddad, quien reemplazó al encarcelado expresidente, Luis Inácio Lula da Silva, como participante por el Partido de los Trabajadores (PT). Detrás de ellos, se encuentra Ciro Gomes, del partido democrático Laborista (PDT), con 12,51%.

De acuerdo a la legislación brasileña, los resultados indican que al no haber alcanzado ningún candidato el 50% más uno de los votos, necesariamente habrá segunda vuelta este 28 de octubre, día programado para esta próxima contienda que definirá quien sucederá al conservador Michael Temer, el presidente más impopular desde el fin de la dictadura militar (1964 – 1985).

Las elecciones de este domingo se desarrollaron en una jornada electoral, considerada como la más polarizada de las dos últimas décadas, debido a las posturas diametralmente opuestas de los dos candidatos con mayor aceptación. El vencedor gobernará a partir del 1 de enero de 2019 durante los próximos cuatro años.

Brasil desde visiones diferentes

Las diferencias entre Bolsonaro y Haddad se evidencian en sus propuestas que, aparentemente, responderían a problemáticas que atraviesan a dos países con situaciones diferentes. Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo, quien concentra su mayoría de votantes en el noreste de Brasil, ha generado una división y conserva a los aun seguidores de Lula da Silva y los que lo consideran un desconocido que no pudo frente a la mancha que persigue a su partido: la corrupción.

En tanto, el excapitán Bolsonaro, con un discurso que elogia las dictaduras y la mano militar, cuenta con la aprobación predominante entre los hombres con formación universitaria y de mayores ingresos, también entre los evangélicos, así como de una gran parte de la población cansada de la crisis económica, de sentirse insegura y de los escándalos de corrupción protagonizados en los últimos años por dos de los políticos brasileños que alguna vez fueron los más populares: Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Algunas propuestas:

En cuanto economía

Bolsonaro:

– “Reducir la deuda pública 20% mediante privatizaciones, concesiones” y venta de propiedades públicas.

– Crear un sistema de jubilación por capitalización.

– “El país funcionará mejor con menos ministerios”. Propone crear un superministerio de Economía, que abarcará Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior. Su ministro sería Paulo Guedes, un ultraliberal.

– Redistribuir la “carga tributaria para que los que pagan mucho paguen menos y los que evaden y ocultan, paguen más”.

Hadad:

– Revocar la congelación del gasto público y la flexibilización de la legislación laboral, aprobadas durante el actual gobierno.

–  “Interrumpir las privatizaciones” y volver a imponer la participación de Petrobras en proyectos petroleros en aguas profundas (presal).

– Equilibrar las cuentas del sistema de jubilaciones “a partir del retorno del empleo” y de medidas contra la evasión fiscal.

En cuanto a seguridad

Bolsonaro:

– Flexibilizar la legislación sobre porte de armas. “Las armas son instrumentos, objetos inertes, que pueden usarse para matar o para salvar vidas. Eso depende de quién las maneje”.

– Bajar la edad de imputabilidad penal a 16 años.

– En ejercicio de su actividad los policías “tendrán protección jurídica. Garantizada por el Estado, a través de una exclusión de punibilidad”

– “Caracterizar como terrorismo las invasiones de propiedades”.

– “Reorientar la política de derechos humanos, dando prioridad a la defensa de las víctimas de la violencia”.

Haddad:

– “La política de control de armas y municiones tiene que ser mejorada, reforzando el rastreo” del armamento.

– “La política actual de represión de las drogas es errónea”. “Brasil tiene que examinar las experiencias internacionales (…) de despenalización y regulación del comercio” de estupefacientes.

En cuanto a corrupción

Bolsonaro:

– “Proponemos un gobierno decente, diferente de todo aquello que nos sumió en una crisis ética, moral y fiscal”.

Haddad:

– Garantizar “una transparencia cada vez mayor y la prevención de la corrupción (…). El combate contra la corrupción no puede servir para criminalizar la política”.

En cuanto a relaciones exteriores

Bolsonaro:

– “Dejaremos de encomiar a dictaduras asesinas y de despreciar y atacar a democracias importantes como las de Estados Unidos, Israel e Italia”.

– “Aparte de profundizar nuestra integración con todos los hermanos latinoamericanos libres de dictaduras, tenemos que reorientar nuestro eje de asociaciones”.

– El programa de Bolsonaro no menciona en ningún momento al Mercosur. Propone en cambio “poner énfasis en las relaciones y los acuerdos bilaterales”.

Haddad:

– “Brasil debe retomar y profundizar la política exterior de integración latinoamericana y de cooperación Sur-Sur (especialmente con África) para apoyar, al mismo tiempo, el multilateralismo, la búsqueda de soluciones a través del diálogo y el repudio de la intervención y del uso de la fuerza”.

Sobre el aborto

Bolsonaro:

– El programa de Bolsonaro no dice una palabra sobre el aborto, que en Brasil está autorizado en caso de peligro para la vida de la madre o de fetos con anancefalia. El candidato prometió vetar cualquier tentativa de flexibilización de esa ley.

– Como diputado, Bolsonaro promovió iniciativas de control de natalidad, como el reembolso por vasectomías y ligaduras de trompas a partir de los 21 años.

Haddad:

– El programa del PT tampoco trae referencias al aborto. Haddad se dijo en 2012 “personalmente en contra” de su legalización, pero llamó a “establecer políticas públicas que ofrezcan a las mujeres condiciones de planificar sus vidas”.

– La compañera de fórmula de Haddad, Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), está a favor de la despenalización.

Sobre la comunidad LGBTIQ+

Bolsonaro:

– No hay ninguna mención en el programa de Bolsonaro a los derechos LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales). Varias de sus declaraciones fueron abiertamente homofóbicas.

– En la campaña trató de mostrarse más amigable. En una entrevista esta semana con una radio de Pernambuco declaró: “Los homosexuales serán felices si soy presidente”

Haddad:

– El programa de Haddad tiene un capítulo titulado “Promover la ciudadanía LGBT+”, que propone “criminalizar la LGBTIfobia”.

En cuanto al medioambiente

Bolsonaro:

– El candidato del PSL, que logró apoyo de la bancada ruralista, propone “reunir en un solo ministerio” todas las áreas del gobierno que se ocupan de “política económica y agrícola”, de “recursos naturales y medio ambiente rural”. Las palabras deforestación, Amazonia o calentamiento global están ausentes de su programa.

Haddad:

– Haddad se propone llegar a una “tasa cero de deforestación en 2022, sin reducir la producción agropecuaria “gracias a un uso más eficiente” de las tierras.

– También propone medidas para “contener el calentamiento global fuente. DiarioCorre, Peru.

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