PTD dice Ley de Partidos no mejoró pese a los años pasó en el Congreso Nacional

SANTO DOMINGO.- El presidente del Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), Esteban Díaz Jáquez, afirmó este jueves que la Ley de Partidos Políticos, pese a los años que duró en el Congreso y en el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no mejoró en calidad ni en su contenido democrático.

Afirmó que la Ley de Partidos Políticos 33-18, deja en pie la hegemonía en el sistema de partidos y no resuelve algunas cuestiones que lesionan el espíritu democrático que debe prevalecer en esas organizaciones.

“Los años que pasó el proyecto de Ley dando tropiezos en los salones del Congreso y en las reuniones de un Comité Político no parece que mejoraron su calidad legislativa”, subrayó.

Destaca que los requisitos para el reconocimiento de los partidos que establece un 2% de los votos válidos “constituye una dificultad de corte antidemocrático”.

Díaz Jáquez hizo los señalamientos al pronunciar el discurso central del acto de apertura del IX Congreso del PTD que se extenderá hasta diciembre próximo cuando sea electa la nueva dirección nacional de esa organización política.

El Congreso del PTD está dedicado al extinto dirigente de esa organización, Pablo Alfonso Rosario, de quien fue leída su semblanza a cargo de Carlos Rivas, su camarada de muchos años en la provincia de Santiago.

Al acto asistieron decenas de dirigentes de todo el país, así como invitados especiales, entre ellos, …

El presidente del PTD significó que probablemente, nuestro IX Congreso será el primer evento de ese tipo efectuado por un Partido de los que tienen reconocimiento ante la Junta Central Electoral, luego de aprobada la Ley de Partidos Políticos, numerada con el 33-18.

Adelantó que “el PTD no desea presentar objeciones ante una pieza legislativa que prácticamente agotó la paciencia de la ciudadanía por lo extenso del tiempo transcurrido en debatirla y sancionarla”.

Deploró que la recién aprobada ley deje de ser obligatorio el financiamiento de la educación, en años de elecciones generales.

Consideró que “la educación debe ser permanente, en todos los partidos que, ojalá, puedan convertirse en escuelas de educación y pensamiento político. Cuando lleguen las elecciones es preferible un candidato educado políticamente, ético  y con ideas a un candidato rico e insulso”.

En cuanto al requisito de la cuota de género, el presidente del PTD dijo que esa organización prefería que se implantara la igualdad o paridad de género, “lo que sigue siendo una aspiración en el movimiento progresista del país”.

El PTD favorece que los partidos, agrupaciones y movimientos políticos adquieran derecho a generar rentas propias para el mantenimiento y sostenibilidad  de sus planes de desarrollo y actividades.

Sin embargo, llama la atención ante el hecho de que en la concertación de créditos bancarios y en las operaciones de capital fuera adecuado fijar límites porcentuales, “pues ahí esta una oportunidad para ciertos partidos vinculados a poderosos intereses que desbordan todas las proporciones”.

Díaz Jáquez destacó que el PTD saluda que Ley de Partidos establezca la obligación de dejar constancia escrita de que no haya sustancias psicotrópicas (drogas) en la sangre ni en la orina de un candidato, a cualquier nivel de elección.

Ahora esperamos el nuevo proyecto de reforma a la Ley Electoral 275-97 que, como sabemos, cayó en la obsolescencia con la reforma constitucional del 2010, dejando a la Junta Central Electoral haciendo uso de su facultad reglamentaria.

Secretaria de Comunicaciones del PTD

A continuación el texto del discurso de Esteban Díaz Jáquez, presidente del PTD

HACIA EL NOVENO CONGRESO DEL PTD

La convocatoria del IX Congreso del Partido de los Trabajadores Dominicanos, dedicado a la memoria del entrañable compañero Pablo Alfonso Rosario, llama a nuestro pueblo a persistir en la revolución social y a nuestro partido a persistir en la renovación de su pensamiento político e ideológico y de su propia estructura organizacional.

Conectada con sus orígenes, la entidad que representamos hunde sus raíces más lejanas en las luchas que libraron nuestros aborígenes por su propia supervivencia contra el esclavismo español, luchas que tenían por soporte un modo de producción incipiente en que las fuerzas productivas se limitaban a la coa y otros instrumentos de madera para la agricultura; a la canoa como medio de transporte; al bohío como vivienda; y al arco, la flecha y la macana como armas de defensa.

Organizado en un sistema de cacicazgos y nitainatos, el tejido social aborigen, muy endeble, fue barrido por los zarpazos crueles del arcabuz en manos de los conquistadores, que por demás venían amparados en los símbolos e imágenes de una religión que pronto se convirtió en instrumento de dominio sobre los indígenas.

El resultado del choque entre dos civilizaciones tan desiguales que se descubrían, no podía ser otro que la pronta extinción en la isla de todos sus pobladores, quedando para la memoria histórica el incendio de sus chozas, el inhumano maltrato en las minas, el traslado encadenado de indios a España para ser exhibidos como pruebas y los nombres de lugares como llanos y montañas, ríos, árboles, artesanías como la fabricación de cazabe y unas cuantas especies animales.

En este proceso de muerte y destrucción, en acontecimientos que no alcanzaron el medio siglo, aparecen como fulgorazos, cual relámpagos en el firmamento, los nombres de Caonabó, Anacaona, Guarionex, Cayacoa, Maniocatex, Enriquillo y otros que son empañadas referencias, debilitadas con el paso de los siglos.

Sostenemos la necesidad histórica de rescatar el legado de nuestro antepasado indígena, de valorizarlo en su dimensión humana y social y de traspasarlo a la historiografía, de actualizarlo en la geografía y ponerlo al servicio de la cultura nacional.

La antropología, la arqueología y otras ramas de las ciencias sociales son herramientas que pueden continuar sirviendo de gran utilidad a este propósito reivindicativo.

Señoras y Señores:

En las ciencias naturales existe una relación entre teoría y práctica, o entre práctica y teoría, que es función o palanca del desarrollo material, siendo el proceso de observación un medio indispensable para medir, cuantificar y cualificar.

En la física, en la química y en las ciencias aplicadas este fenómeno ocurre millones de veces, como vemos hasta en las recetas de cocina.

 

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En las ciencias sociales ocurre algo similar, solo que la materia prima con que trabajamos es mucho más compleja. Allí mezclamos, combinamos, separamos grupos humanos, identificados en clases, con intereses compatibles o contradictorios, en medio de procesos sociales, que discurren una vez de modo casi imperceptible, otra vez de manera huracanada. Y dentro de todo ello queremos mantener, cambiar o transformar.

Nosotros que hemos proclamado querer y necesitar una revolución social con el propósito de lograr el bienestar de la mayoría, tenemos que comprender que es indispensable dominar las leyes que rigen los complejos y a veces, complicados procesos sociales; para lo cual es preciso entender que somos un país que comparte la isla con otro país, que estamos en el patio delantero de una gran potencia que nos ha invadido varias veces y en un mundo en que se han globalizado todas las relaciones económicas, políticas y culturales; factores todos que influyen sobre nosotros.

Con cada Congreso, nuestro Partido ha hecho un enfoque sobre la situación del país teniendo como soporte teórico, parcialmente, el análisis fundacional elaborado para el primer congreso. Y en cada caso hemos hecho propuestas de tácticas políticas y de orden programático, todo lo cual nos ha mantenido en un horizonte histórico, sin desviaciones del rumbo, que tengamos que lamentar.

Y al cabo de 38 años, nuestro partido presenta un sentido de unidad interna que constituye su principal activo político.

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Pero ante la complejidad de acontecimientos económicos y sociales, en un país que presenta los avances de progreso sometidos a importantes desafíos, que a veces parecen amenazar su propia gobernabilidad, justo es que ratifiquemos el contenido de la Convocatoria: Por una Revolución social y por la Renovación Partidaria.

El marxismo nos enseña a través de la dialéctica que ante cada con- quista social, surgen nuevas demandas para apuntalar el desarrollo. Esas demandas se dan ante todo en el plano de la política.

El PTD está comprometido a hacer de su IX Congreso un espacio para el estudio, y para la formulación política y programática que profundice y amplíe la influencia del pensamiento progresista como vía de pavimentar el camino hacia la Revolución Social, es decir que afiance la democracia, la justicia social, el progreso del país y el bienestar del pueblo dominicano.

La responsabilidad de una dirección política es la de estudiar concienzudamente todos los factores socio-económicos e históricos en presencia, hacer el análisis de clase, determinar con precisión la correlación de fuerzas, observar con objetividad, sin apasionamiento la tendencia de los acontecimientos, medir los puntos fuertes y débiles de las fuerzas propias y de los adversarios y realizar los movimientos tácticos que lleven a modificar favorablemente la correlación de fuerzas.

El esfuerzo teórico alrededor de los temas del poder debe capturar cada uno de los factores, enlazarlos, combinarlos, como una obra de

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arte, hasta convertirlas en una poderosa herramienta de lucha y trabajo, en una tarea a emprender por un colectivo, incansable en el esfuerzo, audaz en el combate, decidido ante los riesgos, que actúe siempre con razón, con ventaja y sin sobrepasarse.

Es así como se puede llevar a buen término, de manera incesante, la acumulación de fuerzas y avanzar de victoria en victoria.

Y no descuidar los detalles, por insignificantes que parezcan, pues son como las rondanas o arandelas de los mecanismos, que aseguran las tuercas y los tornillos.

Señoras y Señores:

Mientras la revolución social tiene que ser obra del pueblo, por sus dimensiones nacionales, por su impacto en el orden, económico, social e histórico del país, la renovación partidaria tiene que ser responsabilidad exclusiva de la militancia de nuestro Partido, sobre todo de su equipo dirigente.

Renovación partidaria es actualización del pensamiento, para tener una visión de largo alcance sobre los acontecimientos nacionales e internacionales.

Renovación significa preocupación constante por la visión y misión del Partido, sobre cómo somos percibidos por la población con la cual interactuamos.

 

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Renovación es ahondar en el estudio de las cuestiones políticas e ideológicas que permita elevar a los cuadros y a la militancia al conocimiento de los más importantes asuntos para la vida de la gente.

Renovar es mantener una disciplina partidaria que cohesione y asegure el cumplimiento de los compromisos fijados por los organismos.

Renovación partidaria es elevar la participación de la mujer al rango de igualdad en el hombre.

–      Es asegurar un papel protagónico de la juventud en las filas petedeistas.

–      Y renovación partidaria es preparar y realizar un IX Congreso que cuente con un partido plenamente integrado en el debate de los temas y un conjunto de delegados y delegadas dispuestos y capacitados para representar adecuadamente al conjunto y desempeñar un papel que asegure la calidad democrática de las resoluciones, fortalezca la disciplina y eleve el prestigio del PTD en la vida nacional.

Señoras y Señores:

Probablemente, nuestro IX Congreso será el primer evento de ese tipo efectuado por un Partido de los que tienen reconocimiento ante la Junta Central Electoral, luego de aprobada la Ley de Partidos Políticos, numerada con el 33-18.

El PTD no desea presentar objeciones ante una pieza legislativa que prácticamente agotó la paciencia de la ciudadanía por lo extenso del tiempo transcurrido en debatirla y sancionarla.

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Pero faltaríamos a nuestro deber sino señaláramos que el articulado que lo compone deja en pie la hegemonía en el sistema de partidos y no resuelve algunas cuestiones que lesionan el espíritu democrático que debe prevalecer.

El examen del conjunto de temas tratados en el texto legislativo sugiere que nos detengamos brevemente en algunos aspectos como los siguientes:

1- En los requisitos para el reconocimiento y forma de solicitud se consigna que el número de firmas a recoger debe alcanzar al 2% de los votos válidos. Esa proporción constituye una dificultad de corte antidemocrático.

2- En el financiamiento de la educación, que según el texto deja de ser obligatoria en años de elecciones generales.

Como tema transversal en la vida partidaria, la educación debe ser permanente, en todos los partidos que, ojalá, puedan convertirse en escuelas de educación política.  Cuando lleguen las elecciones es preferible un candidato educado políticamente a un candidato rico.

3- La Ley establece correctamente que la JCE no debe aceptar postulaciones a los partidos, agrupaciones o movimientos políticos que no cumplan el requisito de la cuota de género. Pero queremos subrayar que las posibles controversias que se presentarían en el cumplimiento de este artículo hubiesen sido subsanadas de antemano con haber implantado la igualdad o paridad de género, lo que sigue siendo una aspiración en el movimiento progresista del país.

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4- Creemos que los partidos, agrupaciones y movimientos políticos    tienen derecho a generar rentas propias para el mantenimiento de sus actividades, pero llamamos la atención ante el hecho de que en la concertación de créditos bancarios y en las operaciones de capital fuera adecuado fijar límites porcentuales, pues ahí esta una oportunidad para ciertos partidos vinculados a poderosos intereses que desbordan todas las proporciones.

5- Por ultimo consideramos como una saludable observancia de la Ley de Partidos consignar laobligación de dejar constancia escrita de que no haya sustancias psicotrópicas (drogas) en la sangre ni en la orina de un candidato, a cualquier nivel de elección.

Los años que pasó el proyecto de Ley dando tropiezos en los salones del Congreso y en las reuniones de un Comité Político no parece que mejoraron su calidad legislativa.

Ahora esperamos el nuevo proyecto de reforma a la Ley Electoral 275-97 que, como sabemos, cayó en la obsolescencia con la reforma constitucional del 2010, dejando a la Junta haciendo uso de su facultad reglamentaria.

Señoras y Señores, Compañeras y Compañeros.

A partir de este día emprendemos una marcha que habrá de culminar en el momento en que presentemos los resultados del IX Congreso, incluyendo su nuevo equipo dirigente.

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El primer resultado será que la institucionalidad del PTD se verá consolidada.

Sera más consciente su unidad.

Y más firme su determinación de luchar y trabajar por expandir el pensamiento progresista en el seno del pueblo dominicano para alcanzar un país verdaderamente productivo, una democracia institucionalizada, un gobierno decente y un bienestar que alcance para todos y todas.

Con nuestros pensamientos inspirados en los próceres, héroes y mártires de la Patria, y con el recuerdo de Pablo Alfonso y de otros entrañables compañeros y compañeras, que nos dejaron en el camino, en la vasta soledad de su ausencia, pero con su legado cristalizado en una trayectoria de militancia fecunda, en una vida de entrega a la causa emancipadora, los y las petedeistas venceremos las dificultades y continuaremos la lucha convencidos de que un mejor país es posible.

 

¡VIVA EL PTD!

¡VIVA LA PATRIA!

Esteban Díaz Jáquez

Presidente

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