Descalabro del sector Agua Potable y Saneamiento Por : Ing. Salvador Ramírez Peña

En el año 1998, el Banco Interamericano de Desarrollo financió un estudio sobre el Sector Agua Potable y Saneamiento en la República Dominicana, luego de maratónicas reuniones y encuentros en el país, en los que se planteaban la necesidad de modernizar las empresas que brindan este servicio, mediante la desconcentración de sus funciones, como etapa previa de la descentralización.
El discurso no era nuevo. Había surgido en la llamada Década Internacional Perdida, la de los ochenta. En 1987 yo había participado como expositor en los encuentros regionales que se realizaron para tales fines en el sector salud. El tema abordado por mí era : El Presupuesto Público.

La firma contratada por el Banco Interamericano de Desarrollo fue la Mott McDonald, de Gran Bretaña. Yo acompañé a los técnicos participantes asesorándoles en todos los aspectos de un nuevo modelo de gerencia que se planteaba.

La mayoría de los titulares de las instituciones de agua han logrado insertar en la siquis del dominicano la idea de que manejar una empresa de agua es construir. De tal manera que los directores van a los medios a informar que están haciendo importantes inversiones en obras, y medios de comunicación y ciudadanos consideran que se está trabajando; sin embargo, pese a las cuantiosas inversiones que se anuncian la calidad del servicio continúa siendo cada día más precario.

Otro mito que han logrado insertar en la percepción de los dominicanos los funcionarios colocados al frente de las instituciones públicas de agua, es que la pobre calidad del servicio obedece a las pérdidas de agua que generan los usuarios, los ciudadanos, por el uso irracional y los excesivos consumos.

Para manejar con eficiencia y eficacia una empresa de agua potable, se deben establecer modelos de gerencias en las siguientes áreas : a) Administración, b) Operación, c) Comercialización, y d) Institucionalización.

Obsérvese que no hemos mencionado la construcción porque dentro de un modelo de gerencia de agua potable y saneamiento, estas actividades son ejecutadas por una unidad de la gerencia de operaciones, ya que se supone que las inversiones que se realizan obedecen a la necesidad de nuevas ampliaciones, rehabilitaciones y adecuaciones, para mejorar la calidad del servicio que están en el deber de ofrecer a la ciudadanía. Sin embargo, como en los contratos de obras es que está el dinero, se relegan las demás actividades y se hacen cuantiosas inversiones innecesarias, pero que dejan pingües beneficios.

Por esta razón, estos estudios han quedado en anaqueles y bibliotecas de las instituciones, para consulta en los discursos vacíos que se pronuncian en determinados eventos engañabobos.

La razón para que no se optimice la gerencia de los acueductos es económica. En el caso de la ciudad de Santo Domingo tradicionalmente existen dos o tres empresas de construcción de acueductos y alcantarillados. Si las empresas de agua potable funcionan bien, existe la amenaza de que estas empresas constructoras desaparezcan.

Por este motivo, las constructoras operan desde fuera en contubernio con los funcionarios internos, para lograr que en las posiciones de los departamentos de las instituciones se coloquen personas que respondan a sus intereses, y consecuentemente no estén interesadas en que las instituciones de agua funcionen bien. Es una ecuación elemental.

Hace mucho tiempo, unas tres décadas, una firma israelí, la Tahals Consulting, elaboró un programa de computadoras para optimizar la operación del acueducto de Santo Domingo, el cual llamó Plotter. Este programa fue desaparecido de la institución y jamás se ha sabido quien lo hurtó, ni dónde se encuentra.

Yo tenía el manual de uso del programa impreso en formato físico, y cuando estaba elaborando la tesis de grado para la maestría en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, precisamente con el tema de Optimización de la Operación del Acueducto de Santo Domingo, pregunté por el programa y con risas burlonas se me dijo que había desaparecido. Aunque usted no lo crea.

En otra oportunidad se hizo un estudio para el aprovechamiento de las aguas subterráneas de la cuenca del río Haina, en el sitio denominado Lechería, para incorporar esos caudales al sistema Haina-Manoguayabo. Ese estudio fue posteriormente hurtado y vendido a una empresa constructora.

Cuando se ultimaban los detalles para el desarrollo del proyecto denominado Barrera de Salinidad, para aprovechar las aguas del otro importante acuífero superficial de la capital, el río Ozama, mediante la construcción de esclusas y diques, se adquirió un software que modelizaba el estuario del Ozama con el Mar Caribe. Ese programa desapareció.

Luego de cinco siglos de descubierta la isla de Santo Domingo, en 1992, por primera vez en su historia, se disponía de una oferta de agua potable que superaba la demanda, mediante la construcción de los proyectos Valdesia-Santo Domingo, Haina-Manoguayabo y los campos de pozos de La Joya. Estos sistemas aportaron 12.5 metros cúbicos por segundo, equivalente a 300 millones de agua diarios. Hasta ese momento las inversiones se hacían para satisfacer lo que se conoce en la Ingeniería Sanitaria como Déficit Diferido, es decir, luego de transcurrido un tiempo prolongado de escasez de agua potable. Eso implicaba que tan pronto las obras entraban en operación, había la necesidad de construir otras.

La incorporación de los nuevos caudales no significa un mejoramiento inmediato de la oferta de agua a la población no satisfecha. Es necesario construir otras obras complementarias, que en el caso de la ciudad de Santo Domingo, era en primer lugar una cortina de válvulas a lo largo de todo el farallón del Mirador, para evitar por la abrupta topografía de las tres terrazas de la ciudad el agua colgara hacia la parte baja, hacia el malecón.

Este proyecto no se ejecutó, motivo por el cual la operación de la red continúo haciéndose de manera empírica, con la permanente apertura y cierre de válvulas, tal como se hacía cuando no habían ejecutado las obras. Los sectores desabastecidos no lograron satisfacer su necesidad, pese a las cuantiosas inversiones que se realizaron. Sería prolijo enumerar las obras que hacían faltas para mejorar la oferta.

Para que se tenga una idea, la inversión ejecutada desde el 1986 al 1992, para la provisión de la nueva oferta de agua representó un 2.7% del Producto Bruto Interno. Aunque fuimos felicitados por organismos internacionales, por haber sido la más grande inversión realizada en el momento en América Latina, desde el punto de vista económico pagamos esa enorme erogación. Recordemos la crisis que se produjo a principios de la década del noventa, cuando la prima del dólar se disparó a niveles no conocidos hasta se momento, y se produjeron grandes filas de vehículos para dotarse de combustibles.

Si a todo esto agregamos la pérdida de la mística de trabajo del personal de la institución, la colocación de personal incompetente y ajeno a la formación sanitaria y ambiental, y sobre todo, el desmonte del programa de asistencia que daba la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud, a través de la Oficina Panamericana de la Salud, principalmente mediante los programas de asistencia, capacitación y entrenamiento en el Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ambiental que operaba en Perú, arribamos a la conclusión que todos los discursos, comisiones y encuentros que se hacen supuestamente para evitar el uso inapropiado del recurso agua, son fuegos artificiales para entretener; mientras tanto, la problemática se agrava sin que aparentemente tenga dolientes.

Otras acciones que deben implementar los funcionarios del sector son las siguientes :

Es necesario preservar el Sistema Nacional de Areas Protegidas de la República Dominicana, para garantizar la producción de agua para las presentes y futuras generaciones.
Nuestras principales fuentes de agua se han ido agotando por la explotación indiscriminada de los agregados de la construcción, sin plan de manejo, uso irracional del recurso, pérdidas operacionales de grandes volúmenes de agua, gerencia inapropiada, descargas de aguas servidas y de todo tipo de contaminantes, y la deforestación que altera el ciclo hidrológico.
La República Dominicana ha sido calificada como país con tensiones hídricas, por contar con una disponibilidad hídrica entre 1,000 a 1,670 Mts3 percápita por día.
El aprovechamiento de nuestros acuíferos es sumamente importante en aquellas regiones donde no se dispone de otras fuentes de agua en la cantidad y oportunidad requeridas. Nuestros acuíferos han sido la solución más económica para el abastecimiento de agua potable de muchas poblaciones y zonas industriales, y de la Ciudad de Santo Domingo.
En ocasiones ha habido sobre-explotación de las aguas subterráneas, provocando el desplazamiento de la interfase, lo que produce la intrusión salina, eliminando de esta manera la posibilidad de aprovechamiento futuro.
Para el final del siglo pasado se plantearon una serie de metas en término de cobertura, cantidad y calidad de los servicios de agua potable y saneamiento, que no se alcanzaron principalmente por la falta de planificación de las prioridades e inversiones.
Es necesario un nuevo enfoque de gestión, mediante contratos-planes con los titulares de cada una de las instituciones rectoras del sector agua potable, de compromiso ante el país, para proporcionar este vital líquido con cantidad y calidad, que contemple entre otras cosas los siguientes aspectos:

Incremento de la cobertura;
Optimización de las instalaciones existentes;
Establecimiento de un Programa de Control de Pérdidas, que abarque :
Macromedición,
Control de Fugas de enormes volúmenes de agua, por razones de diseño y operacionales, en plantas de tratamiento, tuberías matrices y redes de distribución.
Programa de micromedición, como forma de reducir los desperdicios intradomiciliarios.
Actualización del Catastro de Redes,
Proyecto de Mantenimiento de Redes de Distribución para lograr un mejoramiento de la calidad del agua y del servicio.
Establecimiento de un nuevo modelo de gerencia, con indicadores de gestión;
Iniciar un programa de saneamiento, que alcance nuestras cuencas;
Reconocer el costo de los recursos hídricos en la planificación y ejecución de cualquier proyecto.
Elaboración de planes maestros de los alcantarillados sanitario y pluvial para las principales ciudades de la República Dominicana.

Los recursos de agua son fundamentales para la supervivencia del ser humano, y constituyen un factor de desarrollo económico.
Ahora usted amigo lector, podrá comprender por qué las instituciones de agua potable y saneamiento no han podido establecer un modelo de gerencia adecuado, y cada día involucionarán más.

Comentarios

Compartir