Idearios de integridad /por. Juan Llado –

No a todas las palabras se las lleva el viento.  Si expresan ideales políticos y brotan de un sincero patriotismo, algunas pueden ser “besos de fuego” qué enciendan pasiones y esperanzas.  Por eso hoy, agobiado como estamos por la corrupción y la impunidad, conviene revisitar los idearios de Juan Pablo Duarte y de Juan Bosch, dos hombres íntegros, para apuntalar la lucha por una sociedad más justa.  De su revisión podrá decidirse  si su legado mayor fueron sus ideales o la insignia de integridad con que adornaron su conducta.

Duarte no dejo ningún libro, mientras Bosch dejo decenas.  Pero con o sin libros, de los escritos de ambos se pueden extraer ideas inmortales que, conjuntadas, califican de idearios representativos, entendidos estos como conjuntos de ideas que caracterizan a una persona o colectivo.  Eso es lo que han hecho el Instituto Duartiano (2015) y la Fundación Juan Bosch (2010) al publicar folletos con sus respectivos “idearios”, los cuales también se encuentran en la web.  De los siguientes contenidos se puede derivar inspiración para guiar los rumbos nacionales.

Patria.-  Duarte:  “Vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin Honor.”  “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.”  Bosch:  “A la patria no se le usa, se le sirve.”  “El patriotismo es un instinto pero su ejercicio solo se justifica cuando conduce al bienestar de las mayorías.”

Visión de País/Gobierno.-  Duarte:  “Siendo la Independencia Nacional la fuente y garantía de las libertades patrias, la Ley Suprema del pueblo dominicano es y será siempre su existencia política como Nación libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera….”  Bosch:  “Para mantener la democracia hay que esforzarse en conservar la moral política y administrativa, y sin esa moral los partidos democráticos no pueden aspirar a ser seguidos por el pueblo.”

Justicia.-  Duarte:  “El buen dominicano tiene hambre y sed de justicia a largo tiempo, y si el mundo se la negase, Dios que es la Suma Bondad, sabrá hacérsela cumplida y no muy dilatado; y entonces, ¡ay! De los que tuvieron oídos para oír y no oyeron, de los que tuvieron ojos para ver y no vieron…”  Bosch:  “Hay que educar al hombre para que respete las leyes.  Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes solo tienen valor si cada persona las acepta y las respeta y las hace respetar.”

Conciencia.-  Duarte: “Nunca fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.”     Bosch:  La creación de la conciencia moral es el fin último de la evolución social.  Lo que persigue el hombre es lo bueno.  Lo bello, lo útil, lo justo y lo verdadero están dirigidos al establecimiento de una sociedad en que la conciencia social este tan educada y evolucionada, que la bondad sea un principio naturalmente ejercido por todos.”

Partidos-  Duarte:  “Todo pensamiento de mejora en que el sentimiento nacional se postergara a la conveniencia de partidos, debía siempre reprobarse, porque puesto en ejecución constituía delito de lesa patria.”  Bosch:  “No deseamos el poder para gobernar con amigos contra enemigos, sino para gobernar con dominicanos para el bien de los dominicanos.”

Convivencia.-  Duarte:  “Sed justos lo primero, si queréis ser felices.  Ese es el primer deber del hombre; y ser unidos, y así apagareis la tea de la discordia y venceréis a vuestros enemigos, y la patria será libre y salva.  Yo obtendré la mayor recompensa, la única a que aspiro, al veros libre, felices, independientes y tranquilos.”  Bosch:  “Pongamos todos juntos el alma en la tarea de acabar con el odio entre los dominicanos, como se acaba con la mala hierba en el campo que va a ser sembrado.  Pongamos todos juntos el alma en edificar un régimen que de amparo a los que nunca lo tuvieron, que de trabajo a los que buscan sin hallarlo, que de tierra a los campesinos que la necesitan, que de seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución.”

Los malos.-  Duarte:  “Nada hacemos con estar excitando al pueblo y conformarnos con esa disposición (demagogia), sin hacerla servir para un fin positivo, practico y trascendental.”  “Los enemigos de la patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acorde en estas ideas: destruir la Nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la nación entera.”  Bosch:  “Para juzgar a un hombre no basta con lo que haya hecho, sino que hay que tomar en cuenta aquello que no hizo debiendo hacerlo.”  “Los personajes que aspiran al poder o lo alcanzan, solo valen cuando salen indemnes del juicio histórico.  Para los hombres de poder, el triunfo no está en alcanzarlo, sino en merecerlo.”

Advertencias.-  Duarte:  “El crimen no prescribe ni queda jamás impune.”  Bosch:  “Es un error creer que un partido es bueno porque tenga mucha gente que le siga; y muy bien puede resultar todo lo contrario, que precisamente por tener mucha gente que le siga, un partido puede ser malo y hasta malísimo si esa gente que está en el o lo sigue son partidarios de ideas malas.” “Lo que tiene que tener un partido político no es una mayoría de los miembros, sino una gran autoridad moral sobre su pueblo.”

Sería un cruel e indolente coetáneo, un “viralata” intelectual, quien no comprenda y asimile la sabiduría innata de estas ideas.  Sus dictámenes y significados deberían ensenarse en las escuelas.  Pero no debemos olvidar lo que nos advirtió Simon Bolivar:  “El talento sin probidad es un azote.”  Y es precisamente por la integridad de los personajes que originaron estas ideas la razón por la cual emana de ellas una clarividencia deslumbrante. La integridad es una virtud que se refiere a la capacidad del individuo de actuar en consecuencia con lo que dice o profesa.  Un hombre íntegro es aquel que hace lo correcto en consonancia son sus propios principios y creencias.  En tal sentido, Duarte y Bosch con paradigmas nacionales a ser imitados y venerados.

Algunos se opondrán a ese reconocimiento por motivos baladíes.  A Duarte se le endilga, como errores fundamentales de su carrera política, no haberse impuesto a Pedro Santana cuando, visitándolo en Azua por orden de la Junta Central Gubernativa, este último se negó a acatar el consejo de Duarte de perseguir a los haitianos derrotados en la batalla del 19 de marzo.  También se le reprocha no haber aceptado la designación de Presidente de la República cuando regreso al país después de la Guerra de Restauración.  Por estos hechos y haber terminado su vida en el exilio, algunos tienen a Duarte como un fracasado político.

De Bosch se podrá decir algo similar.  Si Bosch hubiera aceptado la oferta del Embajador de EEUU para, frente a la amenaza de golpe de estado, plantar la flota de ese país frente a las costas de Santo Domingo, significando un apoyo a su régimen, tal vez no hubiésemos tenido guerra civil posteriormente.  Preferir que lo tumbaran por su rigurosa adhesión a sus escrúpulos patrióticos y políticos es anatema para algunos.  Pero Bosch, como Duarte, prefirió merecer el poder y no solo alcanzarlo.

Los hombres íntegros tienen cabida en la política y pueden ser exitosos, aun cuando Duarte y Bosch merecieran el poder y no lo alcanzaran.  Su éxito reside en el legado de sus ideas y ellas nos sirven de inspiración para promover siempre la democracia y la justicia social por la cual tanto ellos abogaron. Busquemos hoy a los líderes que, además de ideas sanas, exhiban el blasón de la integridad y deseen ejercer el ¨compromiso con la equidad¨ que el Banco Mundial nos aconseja en sus Notas de Política del 2016.

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