Maria Cristina Camilo aboga por sólida formación de locutores

La formacion de un locutor no se hace en solo 10 meses o un año, es una labor continua de formación, afirmo la locutora y actriz María Cristina Camilo, por lo que abogó por una mejor preparación de los locutores.

Camilo, la primera graduada de la Escuela de Locución de La Voz Dominicana, se lamentó de la calidad de muchos locutores que hacen cursos “express” de unos meses, al cabo de los cuales se les puede escuchar en la radio diciendo incorrecciones, afirmó durante un conversatorio que ofreció en el Centro Cultural Banreservas.

“Para ser locutor o locutora, hay que tomarse el tiempo necesario en un proceso de fijación de conceptos de cultura general, tomando en cuenta que el egresado educará la población con su buen decir por la radio”, afirmó.

Aclaró que hace excepción de la formación que se imparte desde la Escuela Nacional de Locución Profesor Otto Rivera, pero resaltó que toda la formación no está a cargo exclusivo de la escuela, sino también de los estudiantes que deben ampliar conocimientos y técnicas.

En el mismo sentido crítico se lamentó de la poca calidad de los textos de mucha de la llamada música urbana.

“Ese ‘bum-bum’ carente de armonía musical, con textos que incitan a los bajos instintos, con la excepción de algunos de ellos que han sabido elevar los contenidos, es una pena verdadera. Esa música no es arte”, dijo.

Su vida

Hablando de pie durante una hora, María Cristina Camilo detalló que supo enfrentar desde muy jovencita los retos que le puso la vida por delante.
Dijo que sus padres, siendo ella muy joven, le “recomendaron” casarse con un señor llamado José Francisco González Disla, lo que tuvo que haber por presión familiar y sin sentir amor por éste.

De esa unión forzada nació su único hijo José Francisco González Camilo. Esa relación terminó cuando ella decidió escaparse de la casa para evitar el maltrato del marido cuando llegaba borracho.

Para sobrevivir y mantener a su hijo se puso a hacer dulces en su casa, hasta lograr un trabajo estable en su pueblo natal de San Francisco de Macorís, donde se hizo enfermera y que se especializó en el área de ginecología, asistiendo a partos al doctor Antonio Tejada Guzmán, con un salario de 20 pesos mensuales, en su clínica.

Cuando pidió aumento el especialista le dijo que no se podía, por lo que un día tomó su maleta y vino a la capital a probar suerte, encontrándose en la radio con un aviso de Ramón Rivera Batista, de que habría un examen para contratar cinco locutores jóvenes, siempre que tuvieran buena voz y buena dicción, a cuyo requerimiento se sometió, fue aceptada y contratada por Petán Trujillo para La Voz del Yuna (que ya estaba en Santo Domingo) con un salario de 75 pesos mensuales.

Posteriormente hizo tres años de formación en la Escuela de Locutores de La Voz Dominicana, siendo parte de la primera promoción y la primera estudiante por sus notas.

Contó que también estudió en la escuela de arte dramático, graduándose de actriz, lo que le llevó a integrar el Cuadro de Comedias de La Voz Dominicana y a ser parte del elenco del programa Romance Campesino, haciendo el papel de Sinforosa.

Refirió que en ese programa la genialidad de Macario y Fefita (los protagonistas) era tal que no se escribía un guión, sino que se acordaba verbalmente una idea a desarrollar y todo caminaba sobre ruedas y con la genialidad repentista de sus talentos.Fuente Radionota.com

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