El ex presidente Hipólito Mejía reclamó que el gobierno actúe como aliado del sector privado en la creación de un clima favorable a los negocios.  

 

Y  para ello demandó que haya un mejoramiento de la infraestructura, la cualificación de recursos humanos, el desarrollo de mercados competitivos y el otorgamiento de incentivos fiscales.

“En fin, de lo que se trata es que el gobierno, en lugar de ser un obstáculo, sea un aliado del sector privado en la creación de un clima favorable a los negocios” recalcó.

Manifestó estar convencido de que el país tiene que volver a sus raíces en el campo, como una condición necesaria para promover nuestro desarrollo integral.

“Consecuentemente, dijo, la decisión de retornar al campo significa trabajar para garantizar la seguridad alimentaria, la prosperidad económica, y el bienestar para todos”.

Hipólito destacó que la agroindustria representa una gran oportunidad para el desarrollo económico y social de la República Dominicana y una herramienta eficaz en la lucha real contra la pobreza.

Manifestó que la gran oportunidad que representa la agroindustria tiene que descansar en una alianza del gobierno con el sector privado, que abarque desde la formulación de políticas públicas consensuadas hasta la ejecución de proyectos concretos.

Mejía fue el conferencista en el marco de la Séptima Premiación anual “Excelencia Empresarial” organizada por la Asociación de Comerciantes e industriales de Santiago, (ACIS), donde expuso sus consideraciones y sus experiencias sobre el tema.

“Quiero insistir en que el éxito de cada uno de esos proyectos descansa en la productividad, la apertura y consolidación de mercados, el financiamiento, la tecnología, las políticas fiscales idóneas y en el mejoramiento de las vías de comunicación e infraestructura para el manejo post cosecha”, enfatizó.

 

“Todo este sistema de soporte debe descansar, no lo olvidemos ni un instante, en la capacitación de nuestra gente. Esa es la mejor forma de ser competitivos en cada empresa agroindustrial. Y de serlo, también, como país”, afirmó.

 

Dijo no tener dudas de que la agroindustria dominicana tiene la oportunidad de acceder a los grandes mercados mundiales, en el marco de los tratados internacionales que hemos suscrito, tales como el DR-CAFTA, así como los que nos relacionan con la Unión Europea y el CARICOM

 

Sin embargo, aseveró que tal como se ha hecho en países con óptimo desarrollo industrial, en la República Dominicana es necesario contar con políticas públicas efectivas de apoyo a la iniciativa privada.

 

Señaló que ese apoyo debe consistir en el mejoramiento de la infraestructura, la cualificación de recursos humanos, el desarrollo de mercados competitivos y el otorgamiento de incentivos fiscales.

 

Manifestó estar convencido de que el país tiene que volver a sus raíces en el campo, como una condición necesaria para promover nuestro desarrollo integral.

 

Resaltó que ese regreso al campo que propone, con un nuevo modelo de desarrollo, centrado en la gente, la agroindustria constituye la principal garantía de éxito.

 

Destacó que, en nuestro país, para crear un modelo de desarrollo incluyente, la agroindustria garantizaría las siguientes ventajas:

 

  • Garantizar el acceso permanente de la población a bienes agropecuarios y alimenticios.
  • Generar divisas.
  • Crear empleos.
  • Mejorar la seguridad alimentaria del país.
  • Aumentar la capacidad de intercambio comercial interno y externo.
  • Crear oportunidades económicas a los pequeños, medianos y grandes productores.
  • Contribuir a la reducción de la pobreza rural y la desigualdad social.
  • Promover el desarrollo regional equitativo.

 

Dijo que resulta innegable que la economía dominicana ha venido creciendo en los últimos cincuenta años. Sin embargo, ese crecimiento ha sido incapaz de reducir la pobreza y la desigualdad social.

 

Al ejemplificar los resultados de la promoción de la agroindustria en el país destacó que un número importante de las grandes familias y empresas dominicanas tienen su origen en el mundo rural. De hecho, muchas de las familias acomodadas de hoy gestaron sus riquezas en un vínculo directo con la producción agropecuaria y forestal.

 

Luego de hacer un extenso recorrido por la historia de la agroindustria en el país y su impacto en el crecimiento y desarrollo económico, destacó casos como lo que definió como la pujante industria cárnica, basada en la crianza bobina, porcina y aviar, localizada principalmente en esta región del Cibao Central.

 

Sin embargo, aseguró que la masiva importación de “MDM y Trimmings” – Carne Mecánicamente Deshuesada – constituye una competencia desleal que perjudica a los criadores locales.

 

“Esa importación, que viene principalmente de los Estados Unidos, es usada aquí para la fabricación de salchichón y otros embutidos, en lugar de la carne de cerdo producida localmente”, expresó el ex mandatario.

 

Dijo que como muestra de esta realidad, en el año 2015, el país importó alrededor de 45 millones de libras de carne de cerdo y nueve millones de libras de “Trimmings”. La importación de “MDM” superó los 65 millones de libras.

 

Por tal motivo, expresó su apoyo a las voces que demandan a las autoridades competentes tomar medidas para impedir que estas importaciones se conviertan en una competencia desleal con nuestros productores.

 

Por otra parte, el país tiene una creciente industria de quesos. Ahora hace falta apoyar a esa industria con tecnología, financiamiento y acceso a nuevos mercados, de manera que pueda ser competitiva.

 

Amenazas al sector agroindustrial.

 

Manifestó que el aporte realizado por el sector agroindustrial al país, ha estado amenazado recientemente por la toma de decisiones incorrectas desde el gobierno.

 

Citó que, entre estas decisiones incorrectas durante los gobiernos del PLD, el sector agro empresarial ha sufrido los efectos de políticas públicas que han privilegiado las importaciones en detrimento de los sectores productivos nacionales.

 

Dijo que una expresión dolorosa de esta agresión a la producción nacional es la Ley de Capitalización No. 141-97, promovida y ejecutada por el presidente Leonel Fernández.

 

Calificó a la industria cañera como la agroindustria más perjudicada por esa indolente iniciativa y considera que un resultado de ese desacierto es el aumento de la pobreza, debido a la desaparición del empleo y las oportunidades que antes existían alrededor de esa industria.

 

Consideró que cierre definitivo de casi todos los ingenios azucareros estatales ha contribuido a profundizar la desigualdad social, la mala distribución de la riqueza, y la falta de acceso a oportunidades de desarrollo humano.

 

“Para nosotros, la recuperación de la industria cañera significa aprovechar nuestra capacidad de producir riquezas a partir de una materia prima que podemos producir eficientemente”, explicó.

 

Por eso pidió celebrar las iniciativas que han tomado varias empresas nacionales, para modernizar ese sector.

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