EL CAOS DEL TRANSPORTE ES UNO DE LOS PROBLEMAS QUE MAS AFECTA EL TURISMO EN LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO.  

Hablar de la Ciudad de Santo Domingo debería ser un tema de primer orden para todos los que les guste la cultura, la gastronomía, las compras, la musica y otros de los tantos atributos que esta Capital del Caribe ofrece.


Si tan solo pudiésemos respetar los principios básicos del buen manejo, el tráfico bajaría un 30%. Si los AMET no funcionaran como semáforos bajaríamos otro 10%.
Sin embargo, el tránsito y el caos vehicular toman el control de cualquier conversación sobre nuestra Capital. Hoy en día una de las quejas mas frecuentes entre los turistas es que se sienten que su tiempo no rinde en la ciudad porque todo es un “tapón” y la gran inseguridad que sienten al tratar de transitar por la urbe.
Nadie en su sano juicio puede entender lo que está sucediendo. El transporte que contribuye mas al caos está compuesto por innumerables autobuses y vehículos destartalados denominados “conchos” que sienten que las calles son de su propiedad. Estos vehículos transitan por las calles sin ningún tipo de conciencia, doblando a la izquierda desde el carril derecho, solicitando pasajeros desde cualquier carril donde deseen pararse, e insultando a cualquiera que les exija que tomen el carril que les corresponde para no obstaculizar los demás carriles mientras suben o bajan pasajeros. Son ellos los que tienen las calles intransitables y congestionadas.
Por otra parte estos mismos bien llamados “dueños del país” por su consabido desafío a la leyes y normativas, son los que mas contaminan el medio ambiente. Todo esto ante la mirada pasiva de miles de AMET que solo actúan para llevarse a los motores además de obstaculizar el tránsito al sustituir el delicado manejo de los semáforos con personal que retiene o avanza el tráfico a su antojo sin tomar en cuenta el flujo de vehículos que este tipo de actuaciones afecta.
Por otra parte es vergonzoso el nivel de ignorancia de los conductores en las principales avenidas y autopistas del país. Los camiones transitan por la Avenida del Puerto como si se tratara de una pista de carrera, tocando bocina como si se la pista fuese solo para ellos, ante el horror de los turistas que por allí pretenden cruzar el Malecón.
Las patanas y las camionetas llenas de viveres o frutas transitan por las autopistas en el carril izquierdo entorpeciendo el tráfico de vehículos. En fin, nuestra propuesta es radical: Hay que exigirle un curso defensivo de manejo a todo el que maneje en el país. El tráfico del país y de la Ciudad Capital necesita orden.

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