Los tratados de libre comercio hoy  /POR.MANUEL MORALES LAMA

En el ámbito de las “relaciones comerciales internacionales”, es evidente la ascendente importancia que están adquiriendo para los Estados los tratados de libre comercio (TLC). Esta modalidad de compromiso internacional consiste básicamente en un acuerdo de carácter comercial que persigue incrementar el intercambio de bienes y servicios, y que podría tener un alcance regional o bien bilateral, en cada caso con sus respectivas particularidades.

Debe señalarse que conforme lo consignan tratadistas contemporáneos, las cuestiones económicas no son los únicos aspectos contemplados en las complejas estrategias puestas en práctica en este tipo de acuerdo, ya que pueden involucrar también asuntos políticos y de seguridad (Crawford/Florentino).

Es oportuno resaltar que los tratados de libre comercio concertados en el marco de la ejecución de una política exterior “bien compenetrada con los intereses nacionales”, realizados conforme a la planificación y al manejo profesional que demandan, son un medio eficaz para generar múltiples beneficios a las naciones parte del mismo, al contribuir significativamente con su crecimiento económico sostenido.

Para que los resultados de un TLC redunden efectivamente en beneficio de la nación, es fundamental que la decisión para su negociación se base en “consistentes estudios técnicos”, que permitan precisar los términos en que debe concertarse, teniendo presente en su negociación “la estrategia nacional de desarrollo” y las conclusiones de las bien fundamentadas consultas que deben ser realizadas con el sector privado (y la sociedad civil), especialmente, con los representantes de las industrias y “ramas de la producción” en las que más impacto tendría el acuerdo propuesto, manteniéndose con éstos un diálogo constructivo y una continua colaboración.

En el orden práctico, cuando las circunstancias así lo demanden, suelen hacerse las respectivas reservas en relación a determinados productos y otras materias, asimismo, debe establecerse un cronograma con los plazos específicos en relación al cumplimiento de los acuerdos.

Se han fijado como componentes esenciales del contenido de un TLC: a) Eliminar o disminuir entre los Estados parte, de “mutuo acuerdo”, barreras (arancelarias y no arancelarias) que puedan afectar el intercambio comercial entre los mismos; b) Propiciar un ambiente que permita una justa competencia; c) Incentivar oportunidades de inversión y de prestación de servicios; d) Otorgar una protección apropiada a los derechos de propiedad intelectual; e) Instituir procesos eficaces para estimular la producción nacional y la sana competencia; f) Fomentar la cooperación y, g) Determinar el procedimiento de solución de controversias.

En lo concerniente a la República Dominicana, el “DR-CAFTA” y  el “Economic Partnership Agreement, EPA”, respectivamente, han sido instrumentos esenciales, que promueven el comercio con Estados Unidos de América y Centroamérica, por un lado y con los Estados de la Unión Europea y los países del “CARIFORUM”, por otro. La República Dominicana, asimismo, ha suscrito un Acuerdo de Libre Comercio con el “CARICOM” y un Acuerdo previo con Centroamérica, y también un Acuerdo Comercial de Alcance Parcial (AAP) con Panamá, del cual actualmente están en curso las negociaciones para su ampliación.

Asimismo se está negociando un Acuerdo de Alcance Parcial (AAP) con Chile, que según fuentes a las que se tiene acceso, ya cuenta con los “términos de referencia”, acordados y firmados por ambos países y, según dichas fuentes para iniciar las negociaciones propiamente dichas, “quedaría  solamente el correspondiente mandato de la Comisión Nacional de Negociaciones Comerciales” (de República Dominicana). Se espera que en el primer trimestre de 2017 se esté negociando “en firme” dicho acuerdo. Además de la negociación con Chile, hay otras iniciativas para la firma de acuerdos de este carácter.

Finalmente, es justo reconocer como un hecho de trascendental importancia en este ámbito, la creación en 1995, de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Inequívocamente el sistema de la OMC ha sido clave para el incremento del comercio de bienes y servicios a nivel mundial. En ese contexto, se considera como uno de los esenciales pilares de la OMC el denominado “principio de la nación más favorecida”, NMF (o MFN por sus siglas en inglés) establecido originalmente en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1947 (“General Agreement on Tariffs and Trade, GATT”), que obliga a sus miembros a conceder cualquier ventaja otorgada a un país, a los demás miembros.

Una excepción a este principio lo constituye el hecho de que bajo las disposiciones del “GATT” de 1994 (artículo XXIV) y del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, AGCS (artículo V) es posible la suscripción de tratados de libre comercio entre miembros de la OMC, debido a que los países parte de un tratado de esta naturaleza se otorgan concesiones recíprocas, que no se extienden a los demás miembros de la OMC. Otra excepción es la que, conforme a la normativa vigente, un Estado desarrollado puede establecer preferencias generales unilateralmente en favor de países en vías de desarrollo.

Obviamente, tanto en lo precedentemente señalado, como en todo lo relativo a la OMC, incide el rol “eminentemente técnico” que estén en capacidad de desempeñar las misiones de cada país en ese organismo, y asimismo, el efectivo papel que pueda desempeñar el país a través de las correspondientes Conferencias Ministeriales.

 

El autor es embajador de carrera y consultor internacional

Comentarios

Compartir