Carta pública al Procurador General de la República Jean Alain Rodríguez

En múltiples ocasiones hemos tratado de manera infructífera comunicarnos con usted. Lo más cerca que hemos llegado es a conversar, por teléfono, con la asistente de su asistente. Esa no debe ser la actitud de ningún funcionario público, mucho menos de usted debido al puesto que ahora ocupa.

Toda nuestra familia, mi madre, mis hermanos, mis tíos, están indignados por la negligencia, ineptidud y complicidad del Procurador Fiscal de Baní, que favorece la impunidad  del cómplice en el asesinato de mi hermano Claudio Francisco Caamaño Vélez, el 12 de marzo del 2012. Es dolorosa la obstrucción de la justica que hemos sufrido en esa jurisdicción, pero lo peor es saber que el cómplice de un asesino seguirá andando en las calles, en riesgo para toda la sociedad.

Luis Confesor Martínez Arias, sargento de la Policía Nacional, es pariente del ex juez Francisco Arias Valera, oriundos ambos de Pizarrete, Bani; además se nos ha informado que este es parte de la estructura de Arias Valera. Este sargento también ha sido apadrinado por un alto dirigente político del partido de gobierno en la provincia Peravia (el mismo que habría promovido a Arias Valera al Consejo Superior del Poder Judicial), recibiendo el favor del Ministerio Publico de esa jurisdicción (que es apadrinado por ese mismo dirigente político).

Tenemos una bastedad de pruebas que evidencian los favores y privilegios con que ha contado este sargento. Las cuales hemos hecho llegar por distintas vías a la Procuraduría General, sin ningún resultado. Dejándonos la amarga sensación de que los tentáculos de esa red podrían haber penetrado ahí dentro.

Hemos recurrido a todas las instancias, llegando incluso al Presidente de la República, con quien mi padre se reunió para tratarle los abusos de que estamos siendo víctimas. El sargento Luis Confesor Martínez, a pesar de que estuvo un año preso y continúa procesado, sigue en servicio activo; lo que evidencia sus altos niveles de protección.

Hace más de un año nos reunimos con el entonces Procurador General de la República Francisco Domínguez Brito, para que se pusiera fin a la persecución que tiene el fiscal de Baní en contra de nuestro principal testigo, cuyo testimonio señala de manera directa al sargento Luis Confesor Martínez Arias. En aquella ocasión el entonces procurador, delante de nosotros, encargó del tema al magistrado Juan Amado Cedano, funcionario inoperante, que no ha hecho nada y que jamás volvió a comunicarse con nosotros; lo cual impidió que el testigo compareciera al tribunal de primera instancia del Distrito Nacional, lo que fue determinante para que los jueces descargaran al cómplice del asesinato de mi hermano.

El 19 de marzo de 2015 el expediente fue declinado de Baní al Distrito Nacional, mediante una solicitud nuestra, donde presentamos ante el pleno de la Suprema Corte de Justica los elementos que justificaban la sospecha legítima contra la fiscalía y jueces de Bani. A pesar de que esta solicitud fue acogida, quedando ratificados nuestros alegatos, y a pesar de que enviamos una solicitud a la Procuraduría General, no hemos recibido información de que haya sido investigado el fiscal de Baní, Constantino Beltré Sánchez; mientras que se mantiene en su puesto obstruyendo el desarrollo del proceso. Existen elementos suficientes, no solo para destituirlo, incluso para abrirle un proceso penal por  prevaricación y obstrucción de la justica.

El pasado jueves 6 de octubre, fuimos recibidos por el magistrado Espiñeira, según nos dijo por instrucciones suyas. Lo cual logramos luego de publicar un video donde manifestábamos nuestras quejas con la burocracia que campea en esa procuraduría. A pesar del trato cordial, aun no tenemos ninguna respuesta.

Le requerimos que haga valer su autoridad, que haga valer su postura contra el crimen, impartiendo las instrucciones que correspondan para que el fiscal de Bani sea separado del proceso y cese la persecución contra el testigo de la causa, Abraham Martínez Mateo. Y que se someta al procurador de Baní, Constantito Beltré Sánchez,  al Consejo Superior del Ministerio Público para que sea separado del cargo por obstrucción de la justicia y connivencia con el cómplice del asesino de mi hermano.

Finalmente, recurro a este medio para comunicarme con usted, porque no hay otra manera de hacerlo, debido a que los tramites protocolarios y formalistas lo han convertido a usted en un funcionario inaccesible, y sus asistentes lo son tanto o más.

Atentamente,

Claudio A. Caamaño Vélez

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